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lunes, 21 noviembre 2022 10:51
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trastorno mental grave (tmg)
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Informe de evidencias de julio de 2026
Etiquetas: salud mental , trastorno mental grave (tmg) , intervención comunitaria , salud comunitaria , búsqueda bibliográfica , inclusión social
DOCUMENTOS PROPIOS | SERVICIO DE REFERENCIA Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Autora: Aurora Rodríguez Ródenas. Documentalista del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia publica el Informe de evidencias de julio de 2026. Informes y estudios El estudio sobre Soledad no deseada y salud mental en España 2026 concluye que ambas realidades están profundamente conectadas y se refuerzan mutuamente. La soledad no deseada afecta al 20,2% de la población adulta, mientras que los problemas de salud mental alcanzan al 24%, siendo mucho más frecuentes entre quienes se sienten solos. El informe destaca que la falta de apoyo social, la discapacidad, la dependencia, la juventud, el hecho de vivir solo, las dificultades económicas y las situaciones de discriminación aumentan significativamente el riesgo de sufrir tanto soledad como problemas de salud mental. Además, alerta de que la combinación de ambas situaciones se asocia a un mayor riesgo de pensamientos autolesivos o suicidas. Como principal conclusión, el estudio reclama respuestas integrales que vayan más allá de la atención individual y refuercen los vínculos comunitarios, la participación social y el acceso a apoyos adecuados para prevenir y reducir estos problemas. Literatura científica En el informe se destaca el artículo Systematically developed, comprehensive atlas of unique evidence-based psychological interventions for severe mental disorders del BMJ Mental Health que, desarrolla un atlas sistemático de las intervenciones psicológicas basadas en la evidencia para seis trastornos mentales graves (esquizofrenia y psicosis, trastorno bipolar, anorexia, bulimia, trastorno por consumo de estimulantes y trastorno límite de la personalidad). A partir del análisis de 260 ensayos clínicos aleatorizados, los autores identificaron 422 intervenciones psicológicas que, tras su clasificación, se concretaron en 266 tratamientos diferenciados agrupados en 45 grandes familias terapéuticas. Como conclusión, los autores defienden que una clasificación más precisa de las intervenciones psicológicas puede mejorar la investigación, facilitar la identificación de los componentes terapéuticos más eficaces y favorecer la selección e implementación de tratamientos basados en la evidencia en distintos contextos asistenciales. Salud mental alrededor del mundo Según una investigación liderada por la Universidad de Bristol, junto con Nesta y Amsterdam UMC, las personas que se sienten solas presentan una mayor probabilidad de experimentar problemas de salud mental, menor bienestar emocional y peor salud general. El estudio, publicado en Nature Communications, utilizó diferentes metodologías complementarias —incluyendo análisis observacionales, comparación entre hermanos y aleatorización mendeliana basada en datos genéticos— para comprender mejor la relación entre la soledad, el aislamiento social y la salud. Los resultados muestran que la soledad mantiene una asociación especialmente fuerte con el deterioro de la salud mental y del bienestar, mientras que el aislamiento social también se relaciona con menores niveles de bienestar. Aunque no se encontraron evidencias concluyentes sobre efectos directos en enfermedades físicas concretas, los investigadores destacan que la soledad debe considerarse un importante problema de salud pública, ya que su reducción podría contribuir a mejorar la salud mental, la calidad de vida y el bienestar general de la población. Además, el estudio refuerza la necesidad de desarrollar políticas e intervenciones que promuevan la conexión social y prevengan la soledad como parte de las estrategias de salud pública. Servicio de Referencia Otros Informes de Evidencias de 2026 Servicio de Referencia del Creap Formulario de solicitud de consulta Recursos de apoyo a la investigación
viernes, 24 julio 2026 09:59
Informe de tendencias de mayo y junio de 2026
Categorías: Guías, documentos técnicos e informes , Documentación
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , bienestar , rehabilitación cognitiva , familiares y cuidadores , esquizofrenia , neurociencias
DOCUMENTOS PROPIOS | SERVICIO DE REFERENCIA Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Autora: Aurora Rodríguez Ródenas. Documentalista. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Tendencias en investigación en Trastorno Mental Grave El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia publica el informe de tendencias de mayo y junio de 2026 (745 kb). El informe recopila tendencias científicas de los meses de mayo y junio de 2026, sobre trastorno mental grave (TMG) a partir de preprints (es decir, investigaciones que aún no han sido revisadas por pares) publicados en plataformas como Research Square, OSF, MedRxiv, BioRxiv y Preprints.org. El obetivo principal es identificar nuevas líneas de investigación, intervenciones emergentes, factores de riesgo, modelos de atención y perspectivas sociales relacionadas con la salud mental. La investigación reciente detectada en estos manuscritos sobre TMG se orienta hacia cinco temas principales: Avances biomoleculares (miARN como biomarcadores). Impacto económico y sanitario del primer episodio psicótico. Limitaciones cognitivas persistentes en esquizofrenia. Necesidad de integrar a los cuidadores en la atención clínica. Efectos acumulativos de los estresores vitales tempranos en la salud mental adulta. Estos temas reflejan una salud mental cada vez más interdisciplinar, donde la biología, la economía, la familia y el ciclo vital se entrelazan para comprender mejor el TMG. Función ejecutiva en individuos bilingües y monolingües con esquizofrenia Este estudio transversal comparativo analiza si el bilingüismo, que en otras enfermedades neurológicas se asocia a mayor reserva cognitiva, ofrece alguna ventaja en la función ejecutiva de personas con esquizofrenia. La función ejecutiva es clave para la planificación, la inhibición de respuestas y la flexibilidad cognitiva, áreas especialmente afectadas en el TMG. La muestra recogida fue: 64 pacientes con esquizofrenia (34 monolingües persa; 30 bilingües persa–turco azerí) y 36 controles sanos emparejados por edad, sexo y educación. La función ejecutiva se vio significativamente afectada en pacientes con esquizofrenia en comparación con los controles sanos, independientemente de su dominio del idioma. Cuidadores invisibles en trastornos mentales crónicos: marco para su identificación sistemática Este trabajo aborda un problema crítico: los cuidadores familiares de personas con trastornos mentales crónicos (esquizofrenia, depresión mayor, bipolaridad) suelen ser poco reconocidos en la práctica clínica, pese a su papel esencial en la continuidad asistencial. Los cuidadores familiares desempeñan un papel fundamental en la atención a largo plazo. El objetivo del estudio es crear un marco práctico, basado en guías internacionales, para que los servicios de salud mental identifiquen sistemáticamente a estos cuidadores. Este marco ofrece una herramienta práctica para que los servicios de salud mental: Integren a los cuidadores en la atención. Mejoren la continuidad asistencial. Aumenten la seguridad del paciente. Reduzcan la invisibilidad y la sobrecarga del cuidador. Más información sobre el Centro de Documentación y el Servicio de Referencia Centro de documentación del Creap. Servicio de Referencia del Creap. Recursos de apoyo a la investigación. Informe de evidencias de junio de 2026 (735 kb). Formulario de solicitud de consulta.
viernes, 03 julio 2026 10:28
Cuando una técnica no basta: adaptar la TCC al trastorno mental grave
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , guía , psicología , investigación , gestión del conocimiento , rehabilitación psicosocial , rehabilitación cognitiva , esquizofrenia , regulación emocional
Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. En rehabilitación psicosocial, una dificultad frecuente no es saber si una técnica cognitivo-conductual (TCC) existe, sino decidir cuándo aplicarla, cómo adaptarla y cómo integrarla dentro de un proceso de atención más amplio. Una misma técnica puede resultar útil, insuficiente o incluso poco adecuada según el momento clínico, el perfil funcional, la carga cognitiva, el contexto de apoyos y los objetivos significativos de la persona usuaria. Este es uno de los problemas centrales que aborda la nueva Guía del Creap sobre terapia cognitivo-conductual aplicada al trastorno mental grave. El documento parte de una idea sencilla, pero clínicamente importante: en contextos de rehabilitación psicosocial, la TCC no puede aplicarse como una receta estándar ni como una sucesión de técnicas descontextualizadas. Necesita formularse, adaptarse y coordinarse dentro del Plan de Atención Individualizada. La guía ofrece orientaciones para ayudar a los equipos profesionales a pasar de la evaluación al plan de intervención. Para ello, aborda cuestiones como la lectura del perfil clínico-funcional, la formulación de objetivos, la selección de técnicas, la adaptación de sesiones, el uso de tareas entre sesiones, la prevención de recaídas y la revisión del progreso. También incluye plantillas y materiales prácticos que facilitan la planificación, la continuidad del trabajo terapéutico y la coordinación entre profesionales. Uno de los aspectos más relevantes del documento es que no presenta la TCC como una intervención aislada ni como una solución universal. Al contrario, la sitúa como un componente técnico que puede contribuir al proceso de recuperación cuando se integra con otros apoyos, se ajusta a la situación real de la persona y mantiene una orientación funcional, colaborativa y centrada en la vida cotidiana. Así, técnicas como la reestructuración cognitiva, la activación conductual, la resolución de problemas, la psicoeducación o la prevención de recaídas se presentan desde una perspectiva aplicada: no solo qué son, sino cuándo pueden ser útiles, qué adaptaciones requieren en trastorno mental grave y qué errores conviene evitar en su aplicación. Con esta publicación, el Creap continúa impulsando recursos orientados a mejorar la calidad de la intervención en rehabilitación psicosocial, favoreciendo una práctica más estructurada, reflexiva y ajustada a las necesidades de las personas usuarias. La guía está disponible para su consulta y descarga en el apartado de "Guías y Documentos Técnicos Salud Mental" de la página web del Creap Contenido relacionado Guía de buenas prácticas en intervención cognitivo-conductual para personas con trastorno mental grave: estándares y aplicación del modelo centrado en la persona en el ámbito de la rehabilitación psicosocial (4,1 MB) Guía de «Buenas prácticas para la inclusión del agente de apoyo entre iguales en recursos públicos de salud mental» Guía de buenas prácticas para la elaboración, implementación y evaluación de Planes de Atención Individualizados (PAI) (2,5 MB) El diseño y aplicación de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial desde el modelo integral de atención centrada en la persona (1,9 MB)
jueves, 02 julio 2026 09:15
Entrevista con la Dra. María Oquendo: una voz clave de la APA para el futuro del DSM
Categorías: Contenidos especializados , Información
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , gestión del conocimiento , divulgación
Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. La American Psychiatric Association (APA) ha abierto un debate de gran alcance sobre el futuro del DSM, el manual de referencia más influyente en la clasificación de los trastornos mentales. La hoja de ruta presentada por el Future DSM Strategic Committee apunta a una posible evolución hacia un modelo más dinámico, más atento a las dimensiones transdiagnósticas, al funcionamiento, a la calidad de vida y a los determinantes sociales, culturales y ambientales de la salud mental. Ese movimiento no implica solo una actualización técnica del manual, sino una reconsideración de algunos de los supuestos que han organizado la nosología psiquiátrica durante décadas. Entre los ejes de debate figuran la necesidad de superar parcialmente una lógica excesivamente categorial, la incorporación progresiva de biomarcadores y factores biológicos, la atención a la heterogeneidad clínica y la voluntad de evitar que los diagnósticos sigan tratándose como entidades rígidas y cerradas. La propuesta también tiene implicaciones especialmente relevantes para la práctica comunitaria y la rehabilitación psicosocial. Si el DSM quiere ser más útil para la clínica real, no basta con describir mejor los síntomas: necesita dialogar con problemas como el solapamiento entre diagnósticos, el deterioro funcional, la calidad de vida, el contexto social y la complejidad de trayectorias que rara vez encajan limpiamente en categorías discretas. Quién es María Oquendo En este contexto, conversar con la Dra. María A. Oquendo tiene un interés singular. María A. Oquendo, M.D., Ph.D., es Ruth Meltzer Professor, directora del Departamento de Psiquiatría de la University of Pennsylvania y Psychiatrist-in-Chief del sistema de salud de la misma universidad. En 2017 fue elegida miembro de la National Academy of Medicine, uno de los mayores reconocimientos en el ámbito de la medicina. Su trayectoria investigadora abarca desde la neurobiología y la psicofarmacología hasta la salud mental global. Ha desarrollado una carrera científica muy destacada en el estudio de los trastornos del estado de ánimo, la conducta suicida y sus bases neurobiológicas, y cuenta con más de 500 publicaciones científicas según la nota biográfica remitida por su equipo. La Dra. Oquendo dirige además el Inspire Center for Suicide Prevention, financiado por el National Institute of Mental Health, y ha ocupado puestos de liderazgo de primer nivel en la psiquiatría internacional. Ha sido presidenta de la American Psychiatric Association, de la International Academy of Suicide Research y del American College of Neuropsychopharmacology, además de presidir el consejo de administración de la American Foundation for Suicide Prevention y formar parte del Advisory Council del National Institute of Mental Health. En mayo de 2024, la APA la nombró presidenta del Future DSM Strategic Committee, el grupo encargado de pensar la evolución futura del manual diagnóstico. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos reconocimientos en Estados Unidos, Europa y Sudamérica, entre ellos el Judd Marmor Award de la APA en 2024 y el Leadership Award de la American Association of Chairs of Departments of Psychiatry en 2026, según la información facilitada por su equipo. Desde el Blog del Creap de Valencia, planteamos esta entrevista con un objetivo muy concreto: explorar hasta qué punto la reforma del DSM puede traducirse en una utilidad real para la práctica clínica, la salud mental comunitaria y los procesos de recuperación. Entrevista En trabajos anteriores, usted ha defendido la conveniencia de dar mayor visibilidad diagnóstica a la conducta suicida; visto ahora su papel al frente de la reflexión sobre el futuro del DSM, ¿qué le ha enseñado esa experiencia sobre los límites de organizar la clínica solo en torno a trastornos cerrados y no también en torno a procesos o riesgos transversales? En esta próxima versión del DSM, hemos incluido en el modelo diagnóstico un renglón dedicado a los síntomas transdiagnósticos o transversales. Eso ayudará a explicar el solapamiento entre diagnósticos, facilitará un enfoque en ellos en la investigación y quizá prevendrá la reificación de los diagnósticos tal y como los definimos hoy día. En distintas intervenciones recientes ha planteado que un enfoque más dimensional podría mejorar la atención al paciente; desde esa perspectiva, ¿qué ganaría realmente un profesional que trabaja en rehabilitación psicosocial y seguimiento comunitario, más allá de disponer de un lenguaje diagnóstico teóricamente más sofisticado? Ver respuesta anterior. En cuanto al solapamiento, el o la profesional no se verá forzado/a a hacer diagnósticos adicionales al detectar síntomas fuera del diagnóstico principal. En cuanto a la reificación, verá los diagnósticos como una aproximación, con fronteras difusas —en el caso de síntomas transversales en el contexto de dos o más diagnósticos que los comparten— y no como algo concreto e inmutable. A la luz del peso que la nueva hoja de ruta concede al funcionamiento, la calidad de vida y las dimensiones transdiagnósticas, ¿qué tipo de información considera hoy más decisiva para construir una formulación clínica útil: la categoría diagnóstica, el nivel de funcionamiento, la calidad de vida, los factores sociales o los rasgos transdiagnósticos? La idea es que todos son importantes para poder apreciar la situación del paciente de una manera más holística. Los documentos del comité proponen avanzar al mismo tiempo hacia una psiquiatría más informada por biomarcadores y hacia una evaluación más sensible a los determinantes socioeconómicos, culturales y ambientales; ¿cómo evitar que esa integración acabe siendo asimétrica y que lo biológico termine teniendo, en la práctica, más peso que el contexto vivido por la persona? Si llegara a ser así, eso dependería de la cultura en la psiquiatría. El modelo no da más peso a uno que a otro. Si el objetivo final es que el DSM evolucione hacia un instrumento más dinámico, dimensional y clínicamente útil, ¿qué le haría pensar, dentro de diez años, que esa reforma ha sido realmente un éxito: mejores decisiones clínicas, menos pacientes subumbrales sin atención, más prevención, mayor precisión biológica o una mejor conexión con la realidad social y funcional del paciente? Si el DSM se actualiza por lo menos una vez al año, sería un éxito. No creo que impacte el problema del paciente subumbral, quien hoy se puede diagnosticar usando los diagnósticos o clasificados en otra parte (“not elsewhere classified”, [NEC]), ni a la prevención necesariamente. Sí esperamos ver mejor cuidado clínico —por ejemplo, prescribiendo servicios sociales para problemas de funcionamiento o sociales—, mayor precisión biológica y mejor inclusión de la realidad social y funcional en el razonamiento clínico. Una lectura desde la rehabilitación psicosocial Las respuestas de Maria A. Oquendo apuntan a una idea central: la futura evolución del DSM no se jugará solo en el terreno de añadir nuevas categorías o refinar etiquetas, sino en su capacidad para incorporar síntomas transdiagnósticos, reducir la rigidez con la que se entienden hoy los diagnósticos y ampliar el razonamiento clínico hacia una lectura más holística de la situación de cada paciente. Desde la perspectiva de la rehabilitación psicosocial, el interés de esta propuesta reside precisamente en ese desplazamiento: pasar de una clasificación entendida como fin en sí mismo a una herramienta que ayude a pensar mejor el solapamiento clínico, el funcionamiento, la realidad social y las necesidades concretas de apoyo y cuidado.
martes, 19 mayo 2026 11:49
La APA plantea una reforma profunda del DSM
Categorías: Información , Salud Mental , Resumen de prensa
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , actualidad , gestión del conocimiento , divulgación , normativa
Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. La hoja de ruta de la APA para el futuro del DSM propone un enmienda profunda al modelo vigente desde 1980 Durante 45 años, el DSM ha sobrevivido gracias a una fórmula eficaz y limitada: describir síndromes con criterios operativos, mejorar la fiabilidad entre clínicos y dejar en segundo plano las preguntas más difíciles sobre causas, contextos y mecanismos. Ahora, la propia American Psychiatric Association (APA) reconoce que ese armazón ha quedado corto frente a la heterogeneidad clínica, la comorbilidad, la falta de validez de muchas fronteras diagnósticas y la presión de una ciencia que ya no cabe en un manual meramente descriptivo. Las limitaciones del modelo vigente El núcleo de los cinco artículos publicados en 2026 en The American Journal of Psychiatry es claro: el futuro DSM debería dejar de ser un catálogo rígido de casillas y pasar a funcionar como un sistema más dinámico, dimensional y contextual. El comité presidido por Maria Oquendo propone incluso revisar el nombre histórico del manual y pasar de Diagnostic and Statistical Manual a Diagnostic and Scientific Manual, un gesto simbólico que delata la magnitud de la operación intelectual en marcha. Lo más relevante no es el cambio de rótulo, sino la arquitectura nueva que se insinúa debajo. El subcomité de estructura y dimensiones plantea una construcción diagnóstica en cuatro dominios: factores contextuales, biomarcadores y factores biológicos, diagnósticos con distintos niveles de especificidad y gravedad, y rasgos transdiagnósticos que cruzan categorías como ansiedad, cognición o apatía. En otras palabras, el modelo que durante décadas trató de decidir si un paciente “tiene” o “no tiene” un trastorno empieza a admitir que la clínica real rara vez entra limpia en compartimentos cerrados. El cuestionamiento del enfoque categorial clásico Ese desplazamiento golpea en el centro de la vieja tradición categorial consolidada con el DSM-III. Los propios autores admiten que muchos pacientes no presentan “la forma clásica” de un único trastorno, sino mezclas variables de problemas que cambian con el tiempo, y que los límites actuales pueden contribuir a comorbilidades artificiosas y a una falsa precisión diagnóstica. De ahí que uno de los artículos concluya, sin demasiados rodeos, que ha llegado el momento de hacer cambios significativos en el marco de trabajo del DSMvigente desde 1980 (“the time has come to make significant changes to the DSM framework that has been in place since 1980”). La segunda ruptura afecta al viejo ideal de neutralidad “ateórica”. El documento inicial recuerda que esa prudencia histórica tuvo sentido cuando había hipótesis causales enfrentadas y poca evidencia firme, pero sostiene que hoy resulta insuficiente seguir operando como si biología, desarrollo, experiencia, cultura y entorno fuesen notas al margen en vez de componentes de la formulación clínica. Por eso el proyecto no se limita a añadir anexos: intenta reordenar la evaluación psiquiátrica para que el contexto social, la calidad de vida, el funcionamiento y los procesos biológicos dejen de estar en los sótanos del manual. En ese punto, el texto sobre determinantes socioeconómicos, culturales y ambientales es especialmente incisivo para profesionales de salud mental y rehabilitación psicosocial. Sus autores sostienen que esas condiciones moldean el riesgo de trastorno, el acceso a cuidados y la trayectoria de recuperación, y plantean que el futuro DSM incorpore cribados estructurados, modificadores contextuales e incluso especificadores como inestabilidad residencial o exposición crónica a discriminación. Para quienes trabajan en rehabilitación, la idea de fondo es reconocible: no basta con nombrar síntomas si el diagnóstico sigue siendo ciego a vivienda, empleo, apoyo social, comunidad y desigualdad. El artículo sobre funcionamiento y calidad de vida empuja en la misma dirección. Sus autores recuerdan que el deterioro funcional ha sido central en psiquiatría desde el DSM-III, pero que el DSM-5 relegó herramientas como el WHODAS-2.0 a una sección periférica, con el efecto práctico de sugerir que funcionar mal no era un elemento esencial del diagnóstico. La propuesta ahora es devolver esas medidas al corazón de la evaluación, porque funcionamiento y calidad de vida no solo reflejan carga clínica, sino también riesgo de recaída, nivel de cuidados necesario y posibilidades reales de recuperación. El frente biológico, en cambio, avanza con más ambición que certezas. El subcomité de biomarcadores reconoce que, salvo excepciones como la enfermedad de Alzheimer, la psiquiatría todavía no dispone de marcadores con sensibilidad, especificidad y reproducibilidad suficientes para el uso diagnóstico rutinario, pero defiende que el DSM debe prepararse ya para integrar biomarcadores candidatos, firmas multimodales y datos procedentes incluso de wearables y fenotipado digital. El mensaje es doble: la biología aún no ha ganado el caso, pero ya no puede seguir sentada fuera de la sala. Conflictos de interés y crisis de confianza Sin embargo, la promesa de un DSM más científico llega acompañada por una vieja sombra institucional. Un estudio del BMJ publicado en 2024 halló que, entre los miembros médicos estadounidenses de paneles y task force del DSM-5-TR, el 60% había recibido pagos de la industria farmacéutica entre 2016 y 2019, por un total de 14,2 millones de dólares, y que casi la mitad de esos pagos no había sido revelada en las declaraciones de conflicto de intereses examinadas por los autores. En los cinco textos de 2026, además, varios autores declaran asesorías, honorarios, acciones, financiación de investigación o vínculos con compañías como Pfizer, Janssen, Boehringer Ingelheim, BMS, Neurocrine, Otsuka o Alkermes, aunque otros autores informan no tener relaciones comerciales. Conclusiones Eso no invalida por sí solo la hoja de ruta. Pero sí explica por qué cualquier intento de rehacer el sistema diagnóstico tendrá que medirse no solo por su sofisticación conceptual, sino por el grado de independencia con que se construya. Si la APA quiere persuadir a clínicos escépticos en España y Europa, no le bastará con prometer un manual más científico: tendrá que demostrar que también puede ser más transparente. Porque la crisis del DSM ya no es solo una crisis de categorías; es, al mismo tiempo, una crisis de confianza. Fuentes: American Psychiatric Association. (2026, January 28). APA releases roadmap for the future of the DSM. Cuthbert, B., Ajilore, O., Alpert, J. E., Clarke, D. E., Compton, W. M., Drexler, K., Fung, K. P., Gogtay, N., Kas, M. J. H., Kumar, A., Malaspina, D., O’Keefe, V. M., Öngür, D., Tamminga, C., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., Abi-Dargham, A., & Oquendo, M. A. (2026). The future of DSM: Role of candidate biomarkers and biological factors. American Journal of Psychiatry, 183(5), 317–324. Davis, L. C., Diianni, A. T., Drumheller, S. R., & Elansary, N. N. (2024). Undisclosed financial conflicts of interest in DSM-5-TR: Cross sectional analysis. BMJ, 384, e076902. Drexler, K., Alpert, J. E., Benton, T. D., Fung, K. P., Gogtay, N., Malaspina, D., O’Keefe, V. A., Oquendo, M. A., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., & Clarke, D. E. (2026). The future of DSM: Are functioning and quality of life essential elements of a complete psychiatric diagnosis? American Journal of Psychiatry. Advance online publication. Öngür, D., Abi-Dargham, A., Clarke, D. E., Compton, W. M., Cuthbert, B., Fung, K. P., Gogtay, N., Kas, M. J. H., Kumar, A., Malaspina, D., O’Keefe, V., Oquendo, M. A., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., & Alpert, J. E. (2026). The future of DSM: A report from the structure and dimensions subcommittee. American Journal of Psychiatry. Advance online publication. Oquendo, M. A., Abi-Dargham, A., Alpert, J. E., Benton, T. D., Clarke, D. E., Compton, W. M., Drexler, K., Fung, K., Kas, M. J. H., Malaspina, D., O’Keefe, V. M., Öngür, D., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., & Gogtay, N. (2026). Initial strategy for the future of DSM. American Journal of Psychiatry. Advance online publication. Wainberg, M. L., Alpert, J. E., Benton, T. D., Clarke, D. E., Drexler, K., Fung, K. P., Gogtay, N., Malaspina, D., O’Keefe, V. M., Oquendo, M. A., Yonkers, K. A., & Yousif, L. (2026). The future of DSM: A strategic vision for incorporating socioeconomic, cultural, and environmental determinants and intersectionality. American Journal of Psychiatry. Advance online publication.
martes, 12 mayo 2026 09:22
Informe de tendencias de marzo y abril de 2026
Categorías: Guías, documentos técnicos e informes , Salud Mental , Documentación
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , estigma , lenguaje inclusivo , deporte , literatura científica , hábitos saludables , derechos humanos
DOCUMENTOS PROPIOS | SERVICIO DE REFERENCIA Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Autora: Aurora Rodríguez Ródenas. Documentalista. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Tendencias en investigación en Trastorno Mental Grave El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia publica el informe de tendencias de marzo y abril de 2026 (1019 kb). El informe recopila tendencias científicas de los meses de marzo y abril de 2026, sobre trastorno mental grave (TMG) a partir de preprints (es decir, investigaciones que aún no han sido revisadas por pares) publicados en plataformas como Research Square, OSF, MedRxiv, BioRxiv y Preprints.org. El obetivo principal es identificar nuevas líneas de investigación, intervenciones emergentes, factores de riesgo, modelos de atención y perspectivas sociales relacionadas con la salud mental. La investigación reciente detectada en estos manuscritos sobre TMG se orienta hacia temas como: La integración de salud física y mental. La prevención temprana mediante herramientas digitales. La reducción del estigma desde la educación y la comunicación social. Los enfoques interdisciplinarios y comunitarios. Intervenciones para mejorar la atención física en personas con TMG Uno de los estudios destacados del informe es el proyecto Psy-komo, que busca reducir la mortalidad física asociada al trastorno mental grave. Aborda el llamado efecto de sombra, es decir, cuando la salud física queda relegada frente a la psiquiátrica. Psy-komo es un estudio multicéntrico en el que ha participado más de 1300 participantes. En dicho proyecto se han evaluado mejoras en la detección de enfermedades físicas, tratamientos basados en guías clínicas y la prevención y el cribado. Lo que busca Psy-komo es integrar la salud física y la mental en modelos de atención para personas con trastorno mental grave. Inclusión social y lucha contra el estigma Se realizó en Colombia un estudio con estudiantes de medicina como participantes; en el que se analizaron los mensajes creados por estos sobre inclusión social de personas con trastornos mentales. Los primeros hallazgos detectados fueron los siguientes: Predominan mensajes emocionales y empáticos. Se hace un uso recurrente de términos no clínicos como loco o locura. Existe una falta de enfoque en determinantes estructurales del estigma. La conclusión a la que se llegó con este estudio es, la necesidad de reforzar la educación en derechos humanos y el lenguaje centrado en la persona. Es importante incidir en las estrategias educativas de los futuros profesionales sanitarios para combatir el estigma desde las etapas formativas. Más información sobre el Centro de Documentación y el Servicio de Referencia Centro de documentación del Creap. Servicio de Referencia del Creap. Recursos de apoyo a la investigación. Informe de evidencias de abril de 2026(915 kb). Formulario de solicitud de consulta.
jueves, 07 mayo 2026 10:18
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viernes, 18 noviembre 2022 11:09
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